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Regina Spektor, nació en 1980 en Moscú, ahí en la misma capital del entonces poderoso imperio soviético, donde como toda chica con algunas habilidades artísticas, ingresó al conservatorio donde fué dirigida bajo los estrictos lineamientos de la academia musical rusa, sin embargo, ya entonces, entre compases, solfeos y armonías, algo distinto ocurría afuera de los altos muros, un murmullo creciente que indicaba que algo se derrumbaba y que indicaba que su mundo, tal y como lo conocía, cambiaría, en cualquier momento de un modo brutal e inexorable.
Y la repentina vorágine de cambios comenzó de improviso, como lanzada en un gran tobogán con la expulsion de ella y de su familia hacia los Estados Unidos, debido a su orígenes judíos Y así de pronto y avisorando un repentino mundo nuevo, desembarcó en Nueva York, como otros tantos ya lo habían hecho 100 años antes para empezar, como dicen por ahí, una nueva vida. Se radicó en el Bronx, desde donde comenzó a sacar de su oriental valija, partituras clásicas y melodías academicistas para reinterpretarlas en estos lares, sin embargo algo había cambiado en ella, algo inexorable,ya no era la niñita dócil y mansa acostumbrada a mantenerse dentro de estrictos cánones de la música docta. Habían respirados nuevos aires y recibido, nuevas sensaciones, y visto nuevas actitudes. Todo había cambiado y ella, por supuesto también, de ahí las nuevas melodías comenzaron a surgir:, piano y electrónica, esa era la natural alianza que Regina descubrió, ahora los ritmos pilares del blues y del country formaron parte de su acervo íntimo y de esto derivo a un pop nuevo y distintivo fuerte y sensual. Regina Spektor renace a través de una nueva vida musical y toma la bandera del antifolk, recogiendo las raíces del folk, pero asociándolas a recursos musicales más frescos como el punk o la electrónica. Al escucharla uno descubre bajo su aparente barniz de melodías tradicionales vinculadas a la poesía del folk otros impulsos más inquietantes y novedosos. La Spektor logra capitalizar mucho de esto en su segundo y exitoso album “Begin to Hope”, aclamado como lo mejor del año en el país del norte. En éste se destacan los suaves y melancólicos ritmos del folk, acompañados de las vibrante cadencia del blues junto a sorpresivas bases electrónicas que dan un nuevo trasfondo, para que sus líricas se manifiesten con historias cargadas de tragedias repentinas, añoranzas incumplidas o simples sucesos de un día como cualquier otro. De este modo Regina Spektor de niña a mujer se está convirtiendo en una nueva voz, tan potente como original, clave para entender la música de hoy, y así ya lo han entendido los mismísimos The Strokes, quienes no quisieron comenzar su última gira sin antes confirmar que sería la Spektor quien abriría cada uno de sus show. Ella recibe el éxito, de donde viene y recuerda que sus raíces provienen tanto de Tchaikovsky como de los Velvet Underground incluyendo y como no, a The Beatles, “Yo sólo quiero hacer folk con estilo”, ha declarado recientemente, y eso, que tan fácil resulta decirlo pero tan difícil logralo, ella lo ha alcanzado, con gran altura.
Photo credit: Georgia Kokolis |